
Hola a todos!!
Aquí estoy de vuelta, pululando por el mundo blog. Algunas ya se preguntaban qué me pasaba que no posteaba, y bueno, estuve trabajando en General Pico, y pasando unos poquitos días con mi esposo acá en casa...
Tratando de recuperar mi psiquis, ya que esta espera interminable de no saber si mi esposo se queda en Salta o si lo trasladan acá ya me tiene re podridaaaaaa!!!! Así nomás se los digo, cuando mi paciencia llega al límite no puedo elegir mis palabras...
Bueno, mejor me calmo y les cuento cómo me fue en mi viaje. Salimos dejando las nenas con mi mamá, sufrí muchísimo, por supuesto siempre lloro en estos casos, de sólo pensar que quedan con mi mamá, que tiene más de 70 años, y que mis niñas son terribles, en fin, no tenía otra opción, salvo viajar sola.
El viaje en micro fue muy lindo, pero el chofer iba a mil por hora, así que no pegué un ojo, mientras mi esposo ni se enteraba, yo iba mirando cómo el micro zigzageaba entre la niebla de la ruta... Llegué a General Pico a las 6 de la mañana, fuimos directo al hotel, allí nos esperaba una habitación provisoria hasta que la nuestra estuviera lista. Dormimos acurrucados en una de las dos camitas de una plaza, por el frío que hacía, así que en ese par de horas recuperé algo de energías.
Al mediodía almorzamos rápidamente con la chica que me contrató, nos dieron nuestra habitación matrimonial, me bañé, me maquillé, tomé mis anteojos y salí caminando a la una bajo el sol pampeano, hasta la Escuela de danzas donde tomaría exámenes durante los dos días que estaría allá...
Examiné alumnas hasta las 11 y media de la noche, con un break de una hora a media tarde.
Al día siguiente, salimos tempranito a recorrer las cuadras del centro de la ciudad y comprar regalitos para las nenas y mi mamá. Alfajorcitos, recuerdos para mi cocina, cositas de Valentina, en fin, volvimos rápido, otra ducha, almuerzo ravioles con tuco, y salgo otra vez rumbo a la Escuela.
Allí me interno hasta las 9 de la noche, donde cerramos el trato con la profesora y nos despedimos con un fuerte fuerte abrazo, y el deseo de volvernos a ver muy pronto, ya soñando con futuros seminarios para sus alumnas...
El viaje de retorno tan ansiado fue muy tranquilo y lindo, aunque extrañé las películas ya que las quitaron de la línea de micros porque dicen que la gente quería descansar en lugar de ver la tele. A mí personalmente me gusta mirar las películas, pero últimamente en cada viaje daban unas de terror que no podía ni mirar, les dije que me impresiono enseguida? Jajaja!
Llegamos otra vez a las seis de la mañana, pero esta vez a Capital. Ya me deprimí cuando ví la terminal de Retiro, todo gris y triste, todo antiguo y deprimente, hay mi Buenos Aires querido... Siento que el tango marcó a la ciudad con su tristeza...
Después de un viaje largo en el taxi, entrando en contacto otra vez con el stress, el miedo, la gente loca, la miseria, el abandono, me siento en mi cama, y me digo, qué bueno estar en casa, y tener otra vez a mis hijas cerca!
La experiencia fue como siempre muy enriquecedora, pero esta vez lo fue más porque las chicas que se recibieron, prepararon unas presentaciones muy lindas para la demostración que harían en el examen. Vinieron los papás, trabajaron mucho en los trajes, las carpetas, estudiaron muchísimo y han investigado siguiendo mis guías de estudio. Recibí mucho cariño como siempre, muchos besos y abrazos, y el respeto de todas ellas hacia la danza y hacia mi persona, me han hecho muy feliz...
NOTA: En la foto estoy junto a una de las chicas que se recibió de profesora, tenían que preparar una Tesis, y observen qué bella carpeta que preparó con sus jóvenes manos! Ella viaja 100km todas las semanas para tomar clases, ya que vive en el campo. La admiro por todos estos años de constancia y amor a la danza!