Hola amigas... Sé que hay alguien ahí, del otro lado, que lee mis palabras...
Tengo una encrucijada en mi pecho, desde hace tiempo, desde que soy mamá de mi segunda hija... Algo cambió en mí, no sé porqué, no sé cuándo empezó, pero cambié... Ahora tengo miedo de seguir ese camino que mi corazón me indica, o descubrir algún día que vuelvo a ser la de antes, pero quién sabe qué camino nos mostrará la vida, quién sabe el mañana, quién sabe qué ocurrirá en el siguiente instante?
Bailo desde los seis años, todavía me acuerdo la primera vez que vi bailarines en un escenario, dando saltos altísimos, parecían volar, y dije con mis tres o cuatro años, "mami, quiero ser bailarina"... Y luché mucho, muchísimo, y dí saltos grandes, los más grandes que pude, sangraron mis pies bailando en puntas, elevé mi alma danzando al son de hermosas músicas, me concentré a más no poder en cada clase, tomada de la barra...
A los 17 años decidí que no sería bailarina profesional, tenía la oportunidad de entrar a la escuela del Teatro Colón, ya al año siguiente sería tarde... Pero elegí no ser profesional, aunque mi maestra me lo rogara de rodillas, no quise. Quería ser mamá, tener una vida "normal", casarme, ser ama de casa... Mi maestra casi lloraba, ella había sido primera bailarina del Colón, y me aseguraba que podía entrar al teatro, que me tomarían por mis condiciones... Pero no quise!
Tal vez me faltó apoyo de mis padres, o un empujoncito, alguien que me ayudara, que me dieran vitaminas para no estar tan cansada, que me cuidaran, que me guiaran... En ese momento yo no sabía muchas cosas de la vida, confiaba ciegamente en mi familia, y tal vez no tomé la decisión viendo todo el panorama, la cuestión es que cambié el rumbo de mi vida...
Dejé la danza para estudiar en la facultad algo que no entendía para nada, algo que no me gustaba, por seguir el mandato paterno. Perdí varios años, dando vueltas, en enormes edificios fríos y poco creativos.
A los 20 años empecé a bailar tango, la danza que mi mamá amaba, y también danza árabe, por curiosidad... Así fue que me tomó por sorpresa la danza árabe, cautivándome, mostrándome otros aspectos de mi personalidad. Y con el tango conocí a quien es hoy mi esposo, un gran hombre, mi compañero y amigo.
En fin, bailé toda la vida, de una u otra forma, y lo que más me gusta es enseñar a otras personas a danzar, y a través de la danza, darles herramientas para que se conecten con su ser, para que puedan ser un poco más felices con sus cuerpos, con sus almas, tarea más que complicada, pero que gracias a Dios, veo los frutos en cada clase!
Cuando tuve a mi segunda bebé, un amor infinito me embriagó, y todo lo que tenía un sentido hasta el mismo día del parto, cambió en ese instante, todo cambió, al punto de que lo que aquello parecía ser lo más importante en mi vida, me pareció absolutamente sin sentido...
Me reencontré con partes de mí que estaban escondidas o dormidas, empecé a tejer más, a querer cocinar más, a dedicar más tiempo a mi familia, y me empecé a sentir casi ridícula con mi traje de danza, qué triste!!! Así y todo, antes de que Bianca cumpliera su primer añito, el año pasado me recibí de Profesora de Danzas árabes en la Arabian Dance school, del maestro Amir Thaleb. Finalmente me recibí por impulso y presión de mi esposo, que me empujaba prácticamente para que no abandonara mis clases, para que siguiera dedicándome un rato para mí, cuidaba a las nenas para que yo tuviera mi tiempo, y yo iba renegando a las clases, no quería, pero gracias a él me pude recibir.
A veces siento ganas de abandonar la danza, amo bailar, pero tal vez porque no puedo lograr aún mi sueño de tener mi propio estudio de danzas después de tantos años de trabajo, tal vez porque me cuesta imaginarme mamá de dos nenas y ser profesora, aunque suene raro en este milenio, en mi cabeza no entra! Es curioso, porque cuando sólo la tenía a Rocío, no me pasaba... En fin amigas, no sé, a alguna de ustedes les pasó esta disyuntiva entre ser mamá y trabajar o tener una profesión?
Lo único que sí tengo claro es que la danza me ayudó en mis momentos más difíciles, la danza me ayudó, bailé y me sentí mejor.
Tal vez eso sea para tener en cuenta... Gracias por dedicar un ratito de tu tiempo a leer mis pensamientos, gracias!!!